Las cuatro familias básicas de acordes

Definición de “COLOR DEL ACORDE”

Una vez definido nuestro groove rítmico el siguiente paso va a ser elegir el color del acorde que más se adecue a lo que queremos expresar con nuestra letra.

Llamamos color de un acorde a la característica común con la que podemos definir un acorde y nos permite y ayuda a memorizarlo e identificarlo con claridad cuando lo oímos, bien sea de forma aislada o dentro de una progresión de acordes.

De la misma manera que en la pintura hablamos de la tonalidad de los amarillos, los azules, etc, y que cada color lo solemos asociar a una determinada emoción, y variamos un color mezclándolo con otros colores para aclararlo, oscurecerlo, variarlo hacia una tonalidad más cálida o más fría, en la música cada acorde lo podemos asociar también a una determinada emoción o concepto y lo podemos mezclar con otras notas de la escala para ampliar los matices y las posibilidades que podemos obtener de él.

Podemos utilizar ese concepto pensando una nota, C por ejemplo, y hacerla “alegre” C (mayor), “triste” C-, “endurecerla” C5, Darle un carácter “excitante” o incluso “sexy” C7, dependiendo de las notas con las que “mezclemos” nuestro sonido fundamental C.

Si aprendemos a reconocerlos e identificarlos de oído, seremos capaces de utilizarlos en nuestras canciones para dar el “color” adecuado a los grooves, y que se adecuen mejor al contenido de la letra.

Aprender a manejarlos de esta forma va a hacer que los acordes se conviertan en nuestros mejores aliados cuando utilizamos la armonía en una composición.

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